sábado, 22 de junio de 2013

La baja edad media (siglo XI-XV)



La baja edad media (siglo XI-XV)
Prof. Líber Romero *

Alrededor del siglo XI se realizan cambios a nivel productivo que modican la geografía humana europea (arado de punta de metal y vertedera, cultivo trienal, molinos de agua y mejora de la tracción animal con el arnés al pecho). La ciudades crecen en población e importancia comercial logrando en algunos sitios un estatuto propio (es el caso de la ciudades italianas). Este florecimiento económico va unido con el desarrollo de una cultura citadina que alcanza su máxima expresión en la creación de las universidades. La sociedad medieval se va complejizando con la aparición de un nuevo sector social: los burgueses.
En el siglo XI Aldalberón. Obispo de Laon,  expone que  “(...) la ciudad de Dios, que se cree una sola, está dividida en tres órdenes: algunos ruegan, otros combaten y otros trabajan. Estos tres órdenes viven juntos y no soportarían una separación. Los servicios de uno de ellos permiten los trabajos de los otros dos. Cada uno, alternativamente, presta su apoyo a todos”. Así se fundamentaba el papel del clero en la nueva sociedad feudal dividida en  tres órdenes o estados; en el plano de las creencias  esta división tripartita se verá reflejada con la aparición del purgatorio.
En el ámbito político los siglos XI -XIII ven el enfrentamiento entre el papa y el emperador en torno a la supremacía del uno sobre el otro. La discusión (la disputa de las dos espadas), se centra en que el poder religioso es superior al poder secular. El papa revestiría la “auctoritas” (el poder máximo) que delegaría la “potestas” (poder político, legislativo, administrativo); para el emperador el problema es tener dentro de su territorio a una institución autónoma gobernada por un “otro” externo. El conflicto se desarrolla en el ámbito teórico, político, diplomático y militar.

Las cruzadas y la influencia sobre la historiografía.

El desarrollo de las Cruzadas (1096-1270), esa gran empresa militar y religiosa, que implicó la movilización  y muerte de miles de personas en torno al rescate de la ciudad sagrada de manos de los “infieles” iniciará una crisis de larga duración. Clímax de fervor religioso movilizó a masas de europeos, que generó a su camino  pogromo a judíos y musulmanes, los puso en contacto con otras culturas y, en especial, con Bizancio y su preservación de la cultura grecoromana. 
Las Cruzadas generan un tipo de relatos sobre la peregrinación a la ciudad santa. En los mismos se mide el tiempo en función del propio viaje; el sentido del trascurrir esta poco desarrollado y el pasado aparece difuso (“antaño”, “desde hace tiempo”). La característica más general es la representación de los grandes acontecimientos de la historia sagrada.

Las universidades

En las universidades se va a desarrollar la escolástica, cuyo objetivo era llevar al hombre las verdades reveladas. La forma de hacerlo era a través de comentarios de los textos sagrados o consagrados, estos revestían el carácter de “auctoritas”. No se trata de buscar la verdad, que ya está dada por la revelación divina, sino tratar de entenderla. Los textos sagrados contienen toda la verdad-son atemporales- solo hay que hacerles las preguntas correctas. En función de ello utilizaran los instrumentos de la tradición griega, incorporando en forma bastante eclética nociones filosóficas. Independientemente de este formato de análisis mecánico y repetitivo por los recovecos comienza a aparecer un desarrollo del conocimiento nuevo.

El aristotelismo cristiano

Tomás de Aquino nació en 1225  en el seno de una familia noble. A partir de los cinco años, fue educado en la abadía de Montecasino en donde aprendió gramática, latín, música, moral y religión. Entre 1239-44 estudió en la Universidad de Nápoles, luego de lo cual se ordenó como monje dominico.  En 1252 ejerció como maestro de Teología en la Universidad de  Paris.  En este período escribe la Suma teológica.  Murió  en 1274
El dominico incorporó las  ideas aristotélicas- que habían ingresado desde la península ibérica a través de las obras de Avicena (ca 980-1037) y Averroes(1126-1198) - al razonamiento escolástico asumiendo que fe y razón eran medios compatibles de conocer la obra de dios. Nótese el cambio con respecto a las afirmaciones de Agustín de Hipona de que solo la fe permite el conocimiento. Obviamente la razón no sustituye a la fe, pero le puede servir al demostrar sus principios y aclarar sus verdades. Al final de su vida el tono de su razonamiento se vuelve pesimista al advertir que fe y razón pueden no ser coincidentes.
Los razonamientos de Tomas de Aquino dejan el camino fértil para afirmar el  contraste entre fe y razón, con lo cual el problema escolástico mismo se vacía de contenido. En ese camino encontramos primero los planteos de Denis Escoto (ca 1266-1308) y finalmente a Guillermo de Occam (1290-1349). Este último al considerar como dos caminos distintos a la fe y la razón permitieron a la investigación filosófica y científica un nuevo campo de acción. El desarrollo de estas ideas culminará colocando al ser humano en el centro del conocimiento y a la razón como único método válido.  

Las crónicas caballerescas y de la ciudad.

La pérdida de peso de la Iglesia y el aumento del poder de los monarcas feudales hacia necesaria una historia que reflejara estos cambios sociales. Esto permitió el surgimiento de la crónica caballeresca, que se comenzará a escribir en lengua vernácula para alejarse del latín (la lengua de la Iglesia).
Este relato laico justificará las acciones de los sectores en el poder para mantener su dominio. La visión aristocrática de los historiadores calla o censura las acciones de las masas campesinas, a modo de ejemplo para Froissart(1337-1410), refiriéndose  al levantamiento de 1358,  el pueblo carece de lógica, es irracional, fundamentando así la represión posterior por parte de los nobles. Así vemos como la irracionalidad de la masa es un viejo argumento conservador que esconde una crítica a una “racionalidad” distinta.
“De la dependencia de la historia con respecto al poder se derivan muchas servidumbre para el memorialista: la estrechez el campo de visión (que se limita a los hechos militares, a la vida de la corte y a las grandes ceremonias religiosa o civiles, ignorando por completo al pueblo) la utilización del estilo noble (o la ampulosa escritura de los borgoñeses, o la imitación del los autores antiguos como Thomas Basin), y finalmente, tomar partido por el príncipe que encarga la obra o que , por lo menos, la financiaba” (BOURDE- MARTI, p.54)
La crisis demográfica, económica, social y política que provoca la peste negra cuestionó el mundo tal cual era conocido y en su proceso de transformación surgirán nuevas voces y visiones de la historia.

*Profesor en historiología en formación docente
Bibliografía citada
BOURDÉ, Guy- MARTIN, Hervé, (1992) Las escuelas históricas, Madrid, Akal

Artículo publicado en El popular. Semanario, Montevideo, 21 de junio de 2013, N° 230, 3°época

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