sábado, 4 de mayo de 2013

LA MOVILIZACION ESTUDIANTIL DEL 96




LA MOVILIZACION ESTUDIANTIL DEL  96: UN FENÓMENO SIN CONTINUIDAD. [1]
Prof. Líber Romero



LA MOVILIZACIÓN ESTUDIANTIL DE 1996: UN EJEMPLO DE NUEVO MOVIMIENTO SOCIAL

La literatura reciente sobre los procesos americanos deja de lado, en la mayoría de los caso, al proceso uruguayo. Esto es atribuible a que el país no ofrece a los intelectuales un campo de estudio de los NMS que son una característica de la región. La existencia de un caso atípico se atribuye a que en Uruguay los partidos políticos y organizaciones sindicales  han sabido absorber y ser impulsores de las demandas de la sociedad civil. La  búsqueda de las causas que hacen que se produzca esta situación  sería un buen tema de tesis, sin embargo la intención del presente trabajo es demostrar que existieron experiencias que podían vislumbrar la existencia de NMS.
En tal sentido tomaremos la movilización de estudiantes que se produjo entre agosto y setiembre de 1996, que por su forma de organización y expresividad tuvo claras características de los llamados NMS. En esos años la movilización fue tomada como ejemplo de lo que podía ser una nueva forma de organización basado en la horizontalidad de las relaciones y en la democracia asamblearia. Su irrupción fue espectacular, para luego diluirse sin que ello implicara que su accionar no generase una siembra cuyas cosecha se daría en ámbitos distintos y hasta contradictorios con los postulados de la movilización.
Entre el 15 de agosto y el 5 de setiembre de 1996 se produjo la ocupación de más de 40 centros de enseñanza (liceos, UTU, IINN e IPA) que abarcaron diferentes zonas del país (Montevideo, Canelones, San José, Colonia, Cerro Largo).
Las formas que adquirió la movilización y los reclamos realizados rompieron con la estructura de las relaciones y negociaciones que “normalmente” se llevaban a cabo entre los detentadores del poder y los grupos subordinados.  La horizontalidad, la rotación de las delegaciones, la democracia asamblearia, la presencia notoria de las mujeres, el reclamo de un espacio de participación y el rechazo a la política partidaria fueron una característica del movimiento. Desde el punto de vista simbólico el juego, el colorido, la música y los poemas estuvieron a la orden del día. A ello se sumó que los jóvenes “imitaban” al movimiento zapatista cubriéndose el rostro o solo dando su nombre sin apellido que los identificara.
Mostraremos el proceso de las tres semanas a través de tres de las categorías de análisis vista en el curso en especial de tres ítems: oportunidad política, estructura de movilización y procesos enmarcadores[2].

El origen del movimiento

La respuesta desde la derecha fue estigmatizarlo desde el inicio como parte de una acción de grupos de izquierda (en particular el MLN), pero con el correr de los días el eje se centró en el apoyo docente y en sus influencias sobre los jóvenes.
Otra interpretación fue ver el movimiento como algo nuevo, que surgía como respuesta a las anteriores experiencias del movimiento estudiantil y  que “mirado en perspectiva, se puede asegurar que el movimiento de agosto abre una nueva etapa. La historia recién empieza”[3] . Una idealización del movimiento que servía para fundamentar una tesis: la necesidad de adoptar las características del los NMS.
Ambas visiones tienen en común el peso determinante que le dan, por su acción u omisión, a las organizaciones políticas. Unilaterales  en su visión de la realidad contiene parte de ella El movimiento social surgido en los 90 rechazaba las formas del movimiento estudiantil de los 80, pero fermentó a partir de los residuos de experiencia que se habían generado en esos años.  Existieron organizaciones de izquierda que actuaron en las ocupaciones[4], pero la magnitud de la movilización superó sus expectativas previas y su capacidad de encausarlas. 

La estructura de movilización

Si asumimos que los movimientos adquieren diferentes formas dependiendo de sus oportunidades y las constricciones políticas del contexto nacional en el que se inscriben, es necesario ver la génesis de la organización estudiantil de los 90.
El inicio de la etapa de reflujo de las luchas en América latina (1989-1994), coincide  en Uruguay con la derrota del plebiscito contra la ley de caducidad impulsada por una amplia alianza de sectores sociales y políticos (en donde los jóvenes estuvieron claramente presentes). A nivel político se produce el triunfo en las elecciones nacionales del Partido Nacional y a nivel capitalino del Frente Amplio. En un dato a tener en cuenta el gobierno capitalino de izquierda  resuelve  en forma inmediata uno de los puntos de reclamo histórico -y unificador- del movimiento estudiantil: el boleto gratuito.
Paralelamente el final de los 80 estuvo signado por la desaparición  de la F.E.S., C.G.E.U.T.U., y F.E.I. y la casi desaparición de la F.E.U.U. Esta crisis del movimiento estudiantil y sus herramientas estuvo enmarcada sin dudas en la propia crisis del conjunto de las organizaciones juveniles de izquierda. En especial la derrota implosiva del bloque socialista influye sobre  de la U.J.C., fuerza política principal en los jóvenes de aquellos años,  que primero sufre un proceso de achicamiento y posteriormente desaparece (renuncia de su comité ejecutivo en 1991).  Recordemos además la disolución del Frente juvenil del MLN en 1989-90[5] o las discusiones a la interna entre la JSU y el PS.
 A finales de la década del 80 en forma paralela y a veces contradictoria se organizó la coordinadora antirazzias, a partir de la muerte de Guillermo Machado, en contra de las acciones represivas del gobierno de Sanguinetti. Esta organización “horizontal” logró movilizar a miles de jóvenes, muchos de los que no estaban nucleados en las organizaciones gremiales.[6]
Asociar la debilidad  y desaparición de las herramientas gremiales estudiantiles a las juventudes políticas y su desarrollo al inicio del siglo XXI no implica que las segundas determinen a las primeras. De ser así no se explicaría que se inicie  inmediatamente un proceso de reconstrucción del movimiento estudiantil. Si bien alguno de los jóvenes que realizan esta tarea perteneciente a las organizaciones políticas mencionadas y hay otros sin ninguna militancia partidaria. La tesis de la centralidad de los partidos choca muchas veces con la experiencia social del pueblo uruguayo, por lo que el análisis  no debe perder esta rica complejidad.
En la F.E.U.U. el proceso de recomposición tardó varios años y estuvo favorecido por la estructura de cogobierno (que “obligó” a cierto tipo de organización), el grado de madurez político-gremial de algunos de sus componentes (que eran “sobrevivientes” de la etapa anterior del movimiento estudiantil) y los conflictos de movilización de masas que signaron la primera mitad de  la década (contra la matrícula universitaria, las ocupaciones del 93 y 94, la recolección de firmas a favor del 27 % para la educación entre otras).
A nivel de la enseñanza media no existía una estructura a la que llenar de contenidos sino que era necesario reconstruir desde lo local (los centros de estudio) una organización que unificara las luchas. Las formas que fueron adquiriendo estas “asociaciones” tenían en común la intención de no repetir experiencias anteriores.
Entre el año 1990 y 1996, la actividad gremial quedaba reducida a un pequeño grupo de estudiantes que se representaba a sí mismo en estas instancias y que salvo caso puntuales no generaba hechos de masas. La vida de esta “experiencias” (C.E.S.U., C.I.E.S.U.) seguía el ritmo de año lectivo escolar desapareciendo durante los meses de vacaciones. El gremio  se organizaba  después de turismo y finalizaba sobre octubre, con un pico organizativo en torno a agosto. La horizontalidad de las relaciones en la interna de la Coordinadora estaba favorecida por la existencia de un pequeño número de militantes que se representaban a sí mismos más que a los centros de estudio y la rotación era una consecuencia de ello. Esto no implica que se quiera negar la presencia de una fundamentación teórica a esta práctica como veremos más adelante.
En este proceso de eterno retorno, en donde cada año la organización comenzaba nuevamente existieron procesos de aprendizaje en torno a las herramientas a utilizar que no pueden ser desatendidos. No fue casual que la ocupación se tornase la herramienta por excelencia de los jóvenes del 96.[7]

El repertorio de acción colectiva.

Los movimientos sociales tiene para elegir entre un conjunto determinado de acciones, “pero el número de opciones no es ilimitado. Quienes participan de los enfrentamientos, sea cual sea su objetivo, cuentan en cada momento con un repertorio bien definido, adquirido por ello a través de un proceso de aprendizaje, dentro del cual solo están permitidas ligeras variaciones. Lo cual significa que las pautas de comportamiento a las que las multitudes se ajustan son bastante precisas y cuentan con un alto grado de permanencia, de ahí el orden y reiteración que transmiten sus actos”[8]. La pregunta es porque la ocupación se convirtió en el medio por excelencia utilizado en 1996 y era visto por la mayoría de los estudiantes como la única medida de lucha válida.
La discusión político gremial en torno a las ocupaciones a mediados de los 80 estaba dada por su utilidad como forma de lucha que permitiera hacer un trabajo de inserción de masas y que no terminase siendo contraproducente.  La ocupación de un centro tiene la ventaja operacional de que no se necesita demasiados recursos humanos para hacerla, pero conlleva a que exista un mínimo indispensable de participantes permanentes para mantenerla. En necesario generar una red solidaria en torno a los ocupantes, que permita no solo su supervivencia alimentaria sino también que se convierta en una variable a tener en cuenta en el caso de que las autoridades asuman el costo político de la desocupación. Al mismo tiempo, los reclamos deben ser vistos como justo por la población, ya que el argumento típico en contra de una ocupación es que la medida impide estudiar a aquellos que no la comparten.
A finales de los 80 la experiencia indicaba que el gobierno estaba dispuesto a asumir los costos de la represión al movimiento estudiantil y que al hacerlo desviaba los ejes del conflicto. Recordemos las ocupaciones del IPA en 1987 y 1988, la represión realizada y las sanciones que se aplicaron a los estudiantes (que incluyó la pérdida del año para una generación) hicieron que el conjunto del movimiento estudiantil se dedicara a levantar las suspensiones. No  fue casual que en 1989 los liceos fueran tomados bajo “control estudiantil” para hacer jornadas de limpieza, pero donde el término ocupación no aparecía mencionado.
En los 90 la discusión político gremial dejo paso a las acciones que fueron resueltas en función de su operatividad práctica. Los miles de estudiantes que se movilizaba en los 80 permitía la elección entre un conjunto variado de  formas de protesta, en los 90 la participación en las instancias gremiales ha descendido en forma notoria. No obstante ello en un proceso de ensayo y error los estudiantes  de la Coordinadora realizaron diferentes modalidades de lucha. Las marchas por el 14 de agosto, la recolección de firmas, las sentadas, las jornadas de información entre otras. Sin embargo la movilización que logró no solo mayor repercusión mediática sino un resultado en concreto, fue la ocupación del liceo Miranda en 1992.
En agosto de 1996 el estado organizativo de la Coordinadora – no solo el número de centros participantes sino el de militantes concretos- fueron llevando a que la definición fuera la de ocupación. Una medida que para los integrantes debería durar unos días. [9] Un accionar que no era compartida por el conjunto de los centros organizados, como lo demuestra que en la semana previa al 14 de agosto el liceo Miranda- centro emblemático de la ocupación- estaba organizando una jornada de información.[10]
Esta visión de debilidad del movimiento estudiantil era compartida por las autoridades de la enseñanza. En las declaraciones públicas de sus miembros se denota que  en un principio no creen que el conflicto se extienda a  otros centros y que de hacerlo su extensión no se dará más allá del 24 de agosto. Rama introducirá el concepto de “un mes con problemas ideológicos” que abarcaba desde el 14 a 24 de agosto límite posible de las movilizaciones.
Esto podría en parte explicar porque no se desocupó inmediatamente los centros de estudio, pero no se entendería plenamente sin enmarcarlo dentro de la compleja situación política de agosto[11].
El escenario variará con el correr de los meses y cuando a finales del año el liceo Bauzá ocupe en forma solitaria, la desocupación será inmediata y las sanciones a los estudiantes llegaran a los 150 días de suspensión  (con la correspondiente pérdida del año). Esta última acción dará origen al acta 14 y a la defensa de los estudiantes en los juzgados. Esta judicialización de los conflictos aparecía como algo nuevo para el movimiento popular y lo era más que la justicia fallará a favor de los estudiantes.[12]

La oportunidad política

Las oportunidades políticas pueden existir pero solo son desarrolladas si existen un grupo que actúe sobre ellas y este solo es posible si el mismo es consciente de ello. En este caso se generó un espacio de acción política del que no eran conscientes los estudiantes movilizados, pero que sí repercutió tanto en su difusión como en su penetración en el entramado social. La ocupación se dio dentro de un cronograma prefijado (el 14 de agosto como fecha símbolo) y se insertó en un contexto socio-político convulsionado.
Los titulares de la prensa del mes de agosto muestran que el principal tema de discusión política ronda en torno a los problemas de corrupción del gobierno de Lacalle y en particular sobre el tema FOCOEX y el pedido de desafuero de Nicolini. Situación que lleva a una movilización de miles en contra de la corrupción a principios del mes convocada por el PITCNT, FA y FEUU.
La prensa nos  muestra a los partidos políticos en proceso de tensión interna. Frente a las acusaciones de corrupción el Partido Nacional muestra sus diferencias internas y en ese mes termina sancionando a dos de sus miembros (Cambón y Bengoa). En el Frente Amplio la crisis se da dentro de Asamblea Uruguay que no apoya las acciones de Nicolini en contraposición del resto de la fuerza política de izquierda. En el gobierno el Partido Colorado no tiene  mayorías parlamentarias propias y ve cómo su principal aliado está en la palestra pública.
La sensación de fragilidad del sistema político frente a la sociedad en tanto es percibida por esta como corrupto (“todos los políticos son iguales”),  permite el espacio para fenómenos como el de gral(r) Paulos que sale públicamente a afirmar “la democracias corrupta a precede los golpes de Estado”. Dichos que no dejan de ser un llamado de atención al sistema de partidos.
En este contexto la “reforma educativa” impulsada por Rama había logrado amplios consensos, que se notaron tanto en la venias para la integración del CODICEN como en la aprobación del presupuesto presentado. Intelectual de prestigio internacional e investigador especializado en el tema educativo se había rodeado de un equipo en el CODICEN que mostraba una apertura al conjunto de espectro político. A ello se sumaba que en la elaboración de los programas del plan 96 habían participado notorios intelectuales del quehacer nacional y dirigentes sindicales de larga data. Esta situación hacía que varios sectores del FA[13] se encontrasen comprometidos con el desarrollo de la “reforma educativa”, mientras que la voces en contra del proyecto, del MPP y la 1001, eran minoritarias.
Sin embargo esta situación de correlación de fuerzas favorables a la aplicación de la reforma sufre un importante revés en  agosto
A principios de agosto Rama había reclamado que el impuesto a primaria debía ser pagado por los productores rurales declarando: “Si esta gente hubiera estado en el hundimiento del Titanic, habrían dicho que salven a los hacendados y a los niños que los tiren al agua”[14]. Ello provocó las reacciones inmediatas de la ARU  y del herrerismo, dirá Arturo Heber: “el señor Rama tiene que tener mucho cuidado al hablar de la producción rural, de los productores que fueron, son y serán la columna vertebral de este país y además la reserva moral del país”[15]. En el Partido Colorado Atchugarry critica los dichos de Rama, planteando que no debe meterse a discutir sobre los impuestos. El 15 de agosto cuando se intenta reunir al Comité ejecutivo del Partido Colorado este no puede hacerlo por falta de quórum, una clara señal de la perdida de apoyo que en ese momento tenía Rama. No existen en estos días ninguna entrevista a dirigentes de la izquierda que estaban abocados al caso Nicolini.
A esta discusión se sumó, a partir del 15 de agosto, las opiniones que reclamaban la utilización de la fuerza: la cruzada 94 y el herrerismo. Las acciones  de diálogo del CODICEN eran vistas desde el editorial del “El país”“(…) como una tremenda crisis del concepto de autoridad” [16]. El planteo que se realizará desde el diario es coherente con una concepción ideológica, pero también es una forma de desviar la atención sobre las denuncias que pesan sobre el Partido Nacional.
El 22 de agosto la reunión del comité ejecutivo colorado  fue demostrativo de las diversas opiniones que existían sobre la conveniencia o no de utilizar la fuerza para desocupar los centros de estudio. La delegación de la cruzada 94 quiere criticar a la administración Rama porque “resignó el principio de autoridad”, mientras que el grupo de Vaillant  busca un apoyo “total e irrestricto“ a lo actuado por el CODICEN. Estas posturas se transforman en mociones que los grupos mayoritarios el foro y el quincismo decidieron no apoyar. La respuesta oficial del organismo partidario fue “(…) que un pronunciamiento del CEN en estos momentos sólo serviría para politizar aun más el tema de las ocupaciones de liceos”[17]
Esta actitud que de hecho permitía que el CODICEN siguiera actuando eran vistas como una pacto por parte de integrantes del Partido Nacional. José Carlos Cardoso del herrerismo plantea un análisis en donde tanto el FA como el Partido Colorado no quieren intervenir en el conflicto. Para buscar una solución propone que interceda el ministro de educación Lichtensztejn “ya que es un operador sereno y desapasionado” en contraposición a Rama un interlocutor” grandilocuente. Es claro que está presente en esta hipótesis las declaraciones de principio de mes de Rama. Sin afirmar la existencia de un  pacto queda claro que la represión a los estudiantes iba a colocar al FA como defensor de los derechos de reunión y protesta, al tiempo que abroquelar al mismo en torno a los sectores antireformistas.
Independientemente de esto las presiones políticas van conformando un escenario proclive a la desocupación por la fuerza. Las declaraciones de Cardozo generan que los colorados salgan a contestar que no hay ningún pacto con el FA. Que la indefinición tampoco les agradada. “la propuesta de la mayoría del partido colorado en la Comisión de Educación fue la de aceptar el día de hoy, como el límite para llevar adelante las negociaciones”(…) “ aparte de ese momento, concretamente el día lunes, hay que tomar una decisión y llegar a una resolución definitiva en el tema.” Poco a poco el apoyo que iban nucleando los estudiantes en torno suyo generaba la suturación de las fisuras que existía a principio de mes entre los partidos tradicionales.
Las autoridades de la enseñanza manejaron perfectamente, salvo los exabruptos de las primeras horas, lo simbólico[18]. Desde un principio existió un mensaje dirigido hacia los padres de los estudiantes, en donde la amenaza y las referencias a la década del 60 estuvieron siempre presentes[19]. A ello se sumaba la referencia expresa a la movilización en torno al hospital filtro y a sus consecuencias. Las autoridadesse presentaron comprensivas de la actuación de los estudiantes[20], incluso felicitaron su cuidado de los centros de estudios y apuntaron sus críticas a los sindicatos docentes a los que ubicaron como los verdaderos culpables de la movilización. Se posicionaron como respetuosos de la democracia representativa de la que era resultado[21] y propusieron organizar elecciones en los liceos para definir la situación[22]. Y al mismo tiempo enviaban un mensaje que se fue endureciendo con el transcurso de los días en torno a la inevitable conclusión a la que llevaba la ocupación[23]. La trasmisión de la cadena nacional, el día del paro nacional del PITCNT, mostró a un CODICEN que se presentó con claras reminiscencias a las juntas militares. .[24]

Los procesos enmarcadores

Los jóvenes se rebelan ante lo establecido como forma natural de afirmar su personalidad y a través de la historia podemos observar las críticas que surge frente a su cuestionamiento del status quo. En Uruguay los jóvenes que  ingresaban al mercado laboral en los 90 se encontraban con la desestructuración del aparato productivo, la informalidad laboral y el crecimiento del sector servicios. Este cambio en el ámbito laboral implicó que el individuo no generara los lazos estructurantes que sí permitía el trabajo fabril. La fragmentación que impedía la concentración en grandes fábricas al mismo tiempo obstaculizó la organización y por lo tanto la toma de conciencia del lugar que se ocupa dentro de la sociedad.
Sobre esta desestructura de los hábitos de trabajo, se superpuso una ideología que planteaba la desaparición de los metarelatos, la visión holística y la exacerbación del individuo a su máxima potencia. Lo social se veía reducido a lo individual, era el individuo contra el mundo. Su individualidad lo convierte en alguien, pero al mismo tiempo lo ciega ante el todo, ante la sociedad, ante los pares.
En el ámbito  juvenil el mensaje posmoderno no hizo más que exacerbar las contradicciones del proceso de formación de la personalidad; manteniéndola en la contradicción, retarda y deforma su superación. Haciendo que se exacerben las características propias de la adolescencia y que se extiendan en el tiempo. A esto  hay que agregar que la independencia  económica de los jóvenes se encuentra limitada por la desocupación y los bajos salarios que perciben.
“Así los modelos de subjetivación que fueron cobrando importancia en los procesos de construcción de las identidades se distancian de los roles sociales y profesionales (con los cuales se establece una relación instrumental), y remite cada vez más a nuevos registros de sentido centrados en el primado del individuo, en la cultura del yo y en los consumo culturales. El resultado de ello ha sido la emergencia de identidades sociales más volátiles y más débiles que antaño, menos definidas por la pertenencia a colectivo sociales y políticos, si bien, fuertemente marcadas por una matriz conflictiva de las relaciones sociales”[25]
Esta exacerbación de las tendencias individuales revierte a que una de las características de la participación organizada juvenil es su tendencia a la negatividad. Se está en contra de algo que es lo que unifica pero no se  logra desarrollar un nivel propositivo propio más allá de grandes líneas. Esto provoca que las organizaciones sean efímeras. El joven ve  la participación en forma pragmática, lo que quiere lo quiere ya; cualquier meta a largo alcance le parece abstracta.
Otra faceta del mismo fenómeno es la aparición de las llamadas tribus urbanas[26] que asumen como una de sus características fundamentales la diferenciación del exterior, eliminado las diferencias internas. Se muestran como grupo compacto y autónomo reunido en torno a intereses comunes.
La propia construcción ideológica presenta al  joven como símbolo de la sociedad, como objeto de consumo. Esta exposición  pública a través de los medios de comunicación no se condice con la situación material de la mayoría de los jóvenes que no puede acceder  a la oferta que se les muestra. La contradicción entre una ideología que lo pone como símbolo de la sociedad, a seguir por el resto, y una base económica que lo margina produce desajustes, revulsiones.
En el contexto de afirmación del neoliberalismo en nuestros países es que aparece el EZLN. En palabra de Ceceña los zapatistas son “el paso de la lucha contra la explotación a la lucha por la dignidad corresponde a una concepción intersubjetiva que trasciende la separación jerarquizante sujeto-objeto y permite saltar la lucha por el socialismo -entendida como una realización fundamentalmente objetiva que modifica los términos de la relación sujeto-objeto pero mantiene su estatus-, a una lucha por la emancipación, por el no-capitalismo, por el no-poder, por la no-dominación. Por un mundo abierto a la imaginación y el deseo, por un mundo intersubjetivo
No basta con tener los medios de producción si no es eliminando el racismo desde sus raíces, si se sigue organizando la sociedad en términos de minoría y mayoría, si se mantiene las subordinaciones de género o la discriminación de saberes.  La lucha por la dignidad es una lucha por la emancipación en todos los sentidos”[27]
Es la revolución  de los 90 con su mensaje poético, con las mujeres asumiendo protagonismo, con la reivindicación de los colectivos y en donde los delegados no son representantes. Es la afirmación de las relaciones de horizontalidad entre los miembros del grupo y la teorización del no-poder.”Somos iguales porque somos diferentes” dicen los zapatistas.
Era previsible que los jóvenes se identificaran con la lucha de los zapatistas, como lo había sido en los 60 fue la revolución cubana, y con sus formas de movilización y expresión. Como forma de estigmatizar desde el poder se refieran a los jóvenes movilizados como “zapatistas”.
Como vimos existían desarrollos propios del movimiento estudiantil uruguayo que confluían en el mismo sentido que las propuestas del zapatismo. La horizontalidad y la rotación de los delegados era producto del estado de la propia organización estudiantil que con el zapatismo adquiría referente teórico-práctico en el cual observarse.
Los jóvenes habían generado su propio espacio de poder, su centro de estudio era una microsociedad creada por ellos. A apropiarse del lugar lo fueron modificando en función de sus expectativas: lo pintaron, limpiaron y arreglaron los muebles. En este ámbito todos eran iguales y diferentes, cualquier podía irse pero el ingreso debía pasar por severas medidas de seguridad.
La participación de las mujeres que se dio en forma natural, fue al mismo tiempo asegurada. Si uno mira las diferentes presentaciones ante la prensa notará que las jóvenes son por lo menos el 50% de la representación estudiantil.
Independientemente de la concepción ideológica de los estudiantes nadie se asumía como dirigente, aunque su permanencia en determinadas instancias nos permitiría nombrarlos como tal.  Esta carencia de referentes claros a los cuales dirigirse fue una característica que desestructuró a las autoridades durante todo el conflicto. La existencia de un elenco estable de representante hace más fácil la negociación pero también la estigmatización. En tal sentido el discurso oficial se vio obligado a hacer una referencia al conjunto del movimiento en el que remarcó su carácter “infantil”[28] o al agente externo (MLN primero, docentes después).
La organización estudiantil se basa en los centros de estudios, por lo cada definición debía discutirse en ellos[29]. Esta forma de asamblearia democratizaba el proceso de decisión aunque demoraba por varios días las respuestas a tomar. Esto se manifestaba en la resistencia de los estudiantes a hacer declaraciones o a tener que explicar constantemente la forma de organización ante la incomprensión del mundo adulto. Esta situación molestaba a las autoridades que no encontraba una rápida solución para el conflicto.
La evolución de los reclamos de los estudiantes su demostrativa de cómo la masificación del conflicto influyó sobre los sectores más organizados. La posición de los grupos más polìtizados de la Coordinadora la podemos observar al comienzo de la movilización. En la proclama del 14 de agosto se relata la situación de la muerte de Liber Arce, la presencia de la impunidad y el incumplimiento del art.4., se mencionan- y por lo tanto se asumen como parte de la tradición de luchas del movimiento estudiantil- a Guillermo Machado, Fernando Morroni y Roberto Facal (es decir están presente la lucha contra la razzias y la movilización del Filtro). A la “reforma educativa” se la califica de “ antipopular, autoritaria y verticalista, reforma educativa en  función del mercado, no de las verdaderas necesidades de nuestro pueblo”[30].
Esta clara definición política va dejando paso al pedido de información sobre la reforma, la no extensión de la misma[31] y el reclamo de un debate nacional sobre educación. Este último punto no va ser precisado- en su forma de organización y representación- por parte de los estudiantes que lo único que mencionan es que estén todos los involucrados. La propuesta del debate generalizadora pero incluyente, va ser primero satirizada[32] para luego ser colocada como utópica[33].
La capacidad de nuclear en torno a la movilización el afecto y el apoyo de amplios sectores sociales no pudieron ser canalizados plenamente por los estudiantes por su rechazo a los partidos políticos y entre algunos de sus miembros a los sindicatos. Un ejemplo de ello es la multitudinaria movilización del 23 de agosto que se dirige al palacio legislativo, pero no inicia ningún proceso de diálogo con los políticos. Las crónicas del momento describen que senadora Marina Arismendi, presidenta de la comisión de educación de la cámara, esperando afuera para entablar un dialogo que nunca llego. Las relaciones con el movimiento sindical fueron complejas en función de que se relacionaban dos formas distintas de organización. Juan Castillo, secretario de organización del PITCNT,  lo relata de la siguiente manera “vinieron tantos delegados como centros de Secundaria organizados y quedamos sorprendidos ante lo que ellos denominaban como ´dirección horizontal´. Se hicieron varias reuniones muy, pero muy conflictivas, Los gurises en vez de dirigirse a nosotros por el nombre o decirnos compañeros, nos ponían el mote de burócratas cada vez que se les daba la gana. Sin embargo, ahora tengo que decir que nos hicieron ver un montón de cosas”[34]

 A MODO DE CONCLUSIÓN

En los años posteriores el movimiento estudiantil intento repetir la experiencia del 96, para seguir enfrentando a la “reforma educativa”. La ocupación de los centros de estudios se realizó sin conseguir el apoyo masivo deseado. Desde las autoridades de la enseñanza no se dudo en aplicar la represión y la vigilancia, siendo el caso paradigmático la colocación de cámaras y de gafetes identificatorios para los estudiantes del IPA en el año 97.
La administración Rama profundizó la reforma al extender rápidamente el plan 96 y creando en 1997 los CERP con lo que aseguraba la formación docente.. ¿Esto implicó que la movilización fue derrotada? ¿Dónde quedaron los miles de estudiantes que se movilizaron durante esos dos meses?
El eje central de la movilización fue contra la extensión de la reforma educativa y por la implantación de un debate nacional sobre la educación.
El FA principal fuerza de oposición en esos años, como hemos observado, no tenía una posición unánime en contra de los cambios que se estaban produciendo en la enseñanza. Sin embargo el congreso Zitarrosa realizado en noviembre de 1998 fue tajante en la crítica la “reforma  educativa” y en los lineamientos a llevar delante de ser gobierno. “Para el Frente amplio la educación constituye un asunto de estado, y en ese sentido se encara una verdadera transformación que revoluciones la educación en el Uruguay, recogiendo el consenso y la participación, tanto en su elaboración como en su implementación, de todos los actores sociales y políticos involucrados-estado, docentes, alumnos y padres-.El Frente Amplio, como fuerza política popular y participativa, asume el compromiso de promover y tomar como propio el gran proyecto educativo que implícita y explícitamente se ha ido elaborando- a lo largo de los años anteriores.- en innumerables discusiones, diagnósticos, documentos, etc, aportados por docentes, padres, alumnos y trabajadores”[35] .
En los años siguientes las diferencias iniciales sobre el tema Educación han vuelto a aparecer en el FA. Los siguientes congresos, realizados con cierta lejanía de las movilizaciones estudiantiles, no llegaron a un documento que consiguiera los 2/3 de votos necesarios. No obstante esta precisión, es durante el gobierno de Tabaré Vázquez que se convocó al Congreso Nacional “Julio Castro”, en donde participaron todos los involucrados. Participaron más de 20.000 personas en los debates previos y decenas de organizaciones sociales, culturales y educativas. Se hizo en el palacio peñarol y no en el estadio centenario como ironizaba Rama. Al mismo tiempo el CODICEN electo en ese periodo reformuló los planes de enseñanza eliminando las áreas del ciclo básico en 2006 y unificando los programas de formación docente en 2008.
Los jóvenes que vivieron las ocupaciones sin dudas transmitieron sus experiencias en los ámbitos en donde siguieron actuando. El seguimiento de este proceso no es fácil  por el anonimato consciente que buscaron esos jóvenes, podemos si observar a través de las fotos la presencia de algunos de ellos que hoy están ocupando responsabilidades de gobierno o de dirección partidaria.
Las siguientes líneas están basadas en apreciar algunas de estos dirigentes y conocer su proceso, por lo que se afirma merecería una investigación que abarcar un número significativos de estos jóvenes (hoy hombres y mujeres entre 27 y 40 años aproximadamente)
En los años siguientes los participantes de las ocupaciones egresaron del liceo y las UTU y se insertaron en la Universidad, en los centros de formación docente y en los sindicatos. En la FEUU implicó que en 1999 se desplazará a la generación de dirigentes que surgió de las ocupaciones del 93, en el IPA este proceso fue más temprano, favorecido por el egreso de los ocupantes, y el recambio se dio ya en 1997. En ambos caso se notó el cambio, aunque en la FEUU se mantuvo una tradición organizativa seguramente anclada en la necesidad de responder en los órganos de cogobierno. En el PITCNT salvo en el caso de un sindicato no registramos militantes del 96, pero aquí la experiencia fue incorporada a la larga tradición sindical[36].
En el ámbito político en el MPP surgió un frente estudiantil, que incidió en ámbito universitario y que en la interna partidaria logró impulsar a sus cuadros para que fueran en lugares salibles de la lista de diputados en la elección de 2004. Este grupo de jóvenes sería la base de lo que hoy es la CAP-L. En el PCU las repercusiones sobre su juventud tuvo dos etapas. En la UJC el proceso fue más tardío. La generación del 96 chocó con las formas de hacer política de la juventud comunista y se disperso. Recién en 2003 a raíz de la crisis entre la UJC y el PCU, que terminaría con la “autoexclusión” de la dirección de la primera, asumieron responsabilidades en la organización comunista  jóvenes que provenía de las ocupaciones. Por fuera del FA los fogoneros hunden sus raíces en el movimiento del 96 del que conservan su vestimenta.
En el ámbito cultural el fenómeno de las murgas jóvenes  con su desenfado a lo establecido, la incorporación de las mujeres y del teatro sin duda abreva de la experiencia comunitaria del 96.

El movimiento estudiantil  generó una experiencia de lucha en una generación que por las características de nuestro país recién se está haciendo visible políticamente. Sus objetivos se cumplieron pero no en el tiempo ni de la forma deseada por su participantes.


[1] Trabajo para el curso “ Ciudadanía y protesta en América latina” Prof. Susana Domizain
Maestría en Ciencias Humanas, opción Estudios latinoamericanos FHCE-UDELAR
[2] MC ADAM, Doug, MC CARAHY, John, ZALD, Mayer, Movimientos sociales. Perspectivas comparadas, Madrid, Istmo, 1999. Asumiendo que desde el marxismo podríamos hablar de condiciones objetivas, nivel de conciencia y grado de organización  del movimiento e ideología.
[3] Zibechi, Raúl , “la frazada de la abuela catalina”, en Claves de Brecha, Montevideo, noviembre, 1996, Nº1, p.20
[4] Julio Marenales respondiendo a las acusaciones de infiltración  afirmaba “(…) en estas ocupaciones  no estamos como organización, pero si los muchachos que se han organizado y esto contribuye  a eso ni hablar(…) de la misma manera deben estar los jóvenes comunistas y, en general, muchos jóvenes frenteamplistas, eso es indiscutible” en La Republica, 16 de agosto de 1996,p.12
[5] Zibechi en el artículo citado vincula la ´desaparición del Frente Juvenil al apoyo de la coordinadora antirazzia mientras que Garcé lo hace como resultado de haberse enfrentado a la tendencia proletaria ( GARCÉ, Adolfo, Donde hubo fuego, Montevideo, Fin de siglo,s/d, pp 100-114). En ambos casos el tema era la defensa de una organización de características asamblearia y horizontal por parte de los jóvenes tupamaros.
[6] Zibechi la plantea como una organización opuesta a la FES y que recibía el rechazo de los comunistas. “La UJC no estuvo en el origen de la coordinadora, aunque Machado era comunista, pero después le brindó todo el apoyo”, entrevista del autor a Gabriel Mazzarovich. En ese momento secretario político del Regional 3 (cerro-teja).
[7] La única opinión disonante era la que daba el CEIPA, en la conferencia de prensa del 21 de agosto su delegado afirmaba “la ocupación es una de tantas medidas de lucha posible” La juventud, 22 de agosto de 1996, p.3 . Es interesante que otros diarios no registren este matiz.
[8]PEREZ LEDESMA, Manuel, “”Cuando llegan los días de la cólera”(movimientos sociales, teoría e historia)” en Zona Abierta, Madrid, zona abierta, 1994,nº 69, p.65
[9] El libro de Graña, que realiza un conjunto de entrevistas a los ocupantes esta debilidad es compartida “Mayte- La idea de ocupar la manejamos en una charla informal. La propusimos a nuestro liceo [el Zorrilla], de ahí a la Coordinación, y la coordinación la propuso en sus liceos, y eran cuatro los que estaba afines; el Dámaso, el Zorrilla, el 10 y el IAVA. Al principio eran el Zorrilla y el 10 (…)los argumentos en contra eran que podían existir una falta de fuerzas, porque yo misma pensé que la ocupación iba a durar unos días y que íbamos a ser los únicos cuatro liceos ocupados y nos iban a sacar…” GRAÑA, François, La movida estudiantil, Montevideo, Fin de siglo,1996,  p.20
[10] La propuesta de movilización está referida a hacer talleres, hacer manifestaciones adentro del local liceal y convocar a la marcha. La manifestación es una “lapicereada” o sea “como si fuera una caceroleada pero con lapiceras, dentro del liceo y a lo largo de los dos turnos” La Republica 11 de agosto de 1996, p.13
[11] El CES radica la denuncia en el 17 de agosto en el juzgado de 18ª turno, pero públicamente se negaran a aplicar la medida de la desocupación.  Carmen Tornaria afirmará que “(…) no se va a desalojar a los estudiantes por la fuera” y que es necesario convencerlos.
[12] El CODICEN aprobó el acta 14 después de la ocupación, es decir aplicó una norma que los estudiantes no tenia posibilidad de conocer.
[13] La Vertiente Artiguista era la que aportaba mas cuadros técnicos, pero también esta Asamblea Uruguay y en menor medida una parte del Partido Socialista. Electoralmente los tres sectores eran mayores a los que se oponía a la misma.
[14] La republica 10 de agosto de 1996. En tapa. Es por esta afirmación que posteriormente será agredido por un productor rural en Salto.
[15] La republica, 10 de agosto de 1996 p.35
[16] El país, 16 de agosto de 1996, p.4
[17] La republica, 22 de agosto de 1996
[18]  La afirmación permanente de que era una minoría la que ocupaba que impedía que una mayoría estudiara, se afirmaba la preocupación “(…)nos preocupa que haya una provocación o una determinada situación por la que se vayan a las manos y tengamos un chico herido” (Germán Rama )
[19] El ministro del interior Operti había declarado que el camino elegido de movilización ”(…)termina en un bloqueo y con situaciones de fuerza”(La republica, 20 de agosto de 1996)
[20] “los adultos no debemos aprovecharnos ni para aplicar la represión ni la manipulación de ese tiempo precioso de la vida humana como en la adolescencia” Carmen Tornaria (La república, 20 de agosto de 1996, p.13
[21] Contraponían su designación realizada por la mayoría absoluta de los representantes electos por el cuerpo de ciudadanos a la propuesta de un debate que no se sabía a que representaría.
[22] La propuesta la hace en un principio Carmen Tornaria  “hemos pensado también en la corte electoral, a los efectos de que si no se destraba, se instrumente un plebiscito en cada uno de estos centros, con todos los estudiantes(…)esta administración quiere gremios estudiantiles fuertes y participativos, que se constituyan en base a decisiones de la mayoría de los concurrentes”. No asumida por el conjunto de las autoridades, volverá aparecer oficialmente como una contrapropuesta a los estudiantes.
[23] Muchos padres que en un principio apoyaron la medida, fueron sobre el final de la movilización a “convencer” a sus hijos de abandonarla. El libro de Graña trata de explicar este proceso a través de la edad de los padres y relata un caso de esta situación en donde se pueden apreciar las  sensaciones encontradas que se daban entre los estudiantes que seguían ocupando. GRAÑA, François, La movida estudiantil, Montevideo, Fin de siglo,1996,  pp.115-140
[24] Se muestra  a Rama en el centro de la imagen, acompañado de los miembros del CODICEN sentados a ambos lados y por detrás los consejeros del CES y UTU. Todos vestido de formalmente en colores grises.
[25] SVAMPA, Maristella, “La sociedad excluyente: la Argentina bajo el signo del neoliberalismo”, Buenos Aires, Taurus, 2005, p.171
[26] “(...) a diferencia de la clásica barra de amigos en donde la heterogeneidad es paradigmática, es decir, en la barra de amigos, lo heterogéneos importante, la tribu se constituye o cree constituirse a partir de un menú de homogeneidades básicas, más o menos intensas, más o menos abarcativas , pero que cumplen un rol generador que no existen en otras expresiones de agrupación juvenil, como las existentes en centros educativos o en el barrio. (...) Hacia el interior del grupo se desarrollan relaciones funcionales, y hacia el exterior relaciones marcadas por el desencanto y la rebeldía. Hacia el interior se construye lo homogéneo, y hacia el exterior de marca lo heterogéneo” en “Juventud diversidad cultural y desarrollo local”, Santiago de Chile, IMM-FESUR, 2003, p.19.
[27] CECEÑA, Ana Esther, “Derivas del mundo en el que caben todos los mundos”, México, Siglo XXI-CLACSO, 2008 , pp 71-72
[28]“Nos preocupa la forma de ocupación, ya que es un recurso tradicionalmente utilizado luego de otrosa planteamientos, los cuales no se han efectuado”  decía en presidente del CES Carbonel La república, 17 de agosto, p12
[29] En el numero 1 de Repique el órgano de difusión de la coordinadora se decía: “¿Qué es la Coordinadora Intergremial de Estudiantes?. Bueno, acá nos juntamos tres delegados de cada liceo y UTU para coordinar propuestas que bajan de los centros; un lugar donde informarnos de los trabajos que se están haciendo en cada lugar, para así ponernos de acuerdo y unificar la lucha. ¿Tá?”
[30] La república, 15 de agosto de 1996, p.13
[31] En la conferencia del 21 de agosto se afirmaba que si la reforma “(…) no se extiende de los ocho liceos en lo que es aplicada, entonces ahí vamos a considerar que se quiere establecer un verdadero diálogo” (Ultimas noticias, 22 de agosto de 1996, p. 3). Sobre el final del conflicto la no extensión daría paso al cese de la reforma.
[32] German Rama”¿qué quieren un debate nacional en el Estadio Centenario?” declaraciones a la prensa del 22 de agosto de 1996.
[33] En el comunicado público del CODICEN del 22 de agosto se afirma que el debate nacional “constituye una propuesta utópica y difícilmente compatible con el orden constitucional”
[34] Citado por Zibechi, Raúl , “la frazada de la abuela catalina”, en Claves de Brecha, Montevideo, noviembre, 1996, Nº1, p.18
[35] Unidad temática de educación, “Propuestas para la educación. Documentos 2003-2006”, Montevideo, Frente Amplio, 2006
[36] Una parte de los actuales dirigentes del SUNCA son de esta generación. En el resto del movimiento sindical hay dirigente con responsabilidades importantes pero en forma aislada. Igual esta aseveración habría que investigarla. 

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