viernes, 17 de mayo de 2013

ROMA ETERNA I



ROMA ETERNA I
Prof. Líber Romero*

Entre los siglos IX y VIII ane. grupos itálicos(latinos y sabinos) fundaron pequeñas aldeas agrícolas,  alrededor del Tiber, que se unirían en la liga de los Siete Montes. En el siglo VIII ane los etruscos conquistaron la zona trasformando la liga en la ciudad de Roma. Expulsados en el el siglo V ane por los itálicos estos mantuvieron la forma de gobierno monárquica. La lucha entre patricios y plebeyos llevó, en un proceso de 200 años, a la conformación de la República.
Esta Roma republicana se expandirá primero por la península itálica para posteriormente unificar el mediterráneo (el Mare Nostrum) bajo su dominio. Controlar a una población de millones en un extenso territorio generaba un problema constante, rebeliones (de pueblos dominados y de esclavos), organización, control y abastecimiento de poblaciones distantes, a lo que sumaba la formación de nuevos grupos con poder  económico y la ruina de los pequeños agricultores romanos (que eran ciudadanos y base del ejército).  Esta problemática sirvió de base a los conflictos políticos internos que desgarraran a la República y que conducirán, en un complejo proceso, a la concentración del poder en una persona. 
 Características  de la historiografía romana
En Roma vamos a asistir al control del Estado sobre la historiografía, “(…) tales servidumbres, impuestas por el poder, no nos autorizan sin embargo a afirmar la existencia de historiadores oficiales. Solo los informes de las campañas militares merecen tal calificativo” (BOURDÉ-MARTIN, p.23). Fruto de autores que van a tener una vida política activa (salvo Nepote) su objetivo no va a ser la búsqueda de la verdad sino la exaltación de Roma. 
Roma  es tomada como el centro de las investigaciones, pero los historiadores que intentaron ir hacia el pasado remoto se encontraron con el problema del dominio Etrusco y lo solucionaron  aceptando el origen mítico de Roma. Bermejo afirma que lo que aporta de nuevo esta historiografía es la idea de que Roma tiene una forma política estable, dotada de una enorme capacidad de adopción y determinada a perdurar eternamente.  El historiador debía conducir su relato para colocar a Roma como fin del proceso histórico y esta idea de “Roma Aeterna” tendrá un gran provenir en la teoría política medieval.
La interpretación de la fuentes es en general acrítico (pese a las recomendaciones de Cicerón) se aceptan los relatos concordantes y se mencionan aquellos que se oponen, pero el historiador no sopesa las divergencias. En tal sentido hay un retroceso en la metodología con respecto a los griegos. 
Esto no debe hacernos pensar que es una historiografía anclada en el pasado sino que por el contrario se va hacer un uso del mismo para justificar el presente. La historia  cumple una función política y se  convirtió  en un apoyo para los estadistas y los oradores que querían justificar sus acciones.
El arte de convencer y agradar es permanente, el relato está plagado de descripciones individuales o de conjunto que muestran a los actores y a su escenario. En los relatos históricos se puede observar que los romanos  privilegian dos tipos de cambios: los producidos por el conflicto externo (la guerra) y los conflictos internos (luchas por el poder e innovaciones constitucionales).
La historiografía de la República.
Las primeras formas de recopilación de datos que aparecen en Roma, hacia el siglo III ane, son los Anales, escritos en un principio en griego y posteriormente en latín. En ellos el Máximo pontífice anotaba los cargos políticos que existían y los hechos que eran considerados importantes.
En el siglo I ane las luchas internas del bloque en el poder generó el desarrollo de un tipo de historia que se preocupan de hechos concretos y particulares en función de las disputas del presente.  Las monografías son superiores a los escuetos anales pero adolecen del subjetivismo del combate ideológico.
Julio César (100-44 ane) 
César escribe dos obras (Comentarios a las Guerra de la Galias, Comentarios a las Guerra civiles) que desde el nombre “comentarios” da a entender que se trata de reflexiones para un uso posterior de los historiadores.  El  autor logra una narración con una prosa sencilla, en donde el distanciamiento con el objeto descripto aparenta objetividad. No existe el autoelogio directo sino que este se produce al elevar a los adversarios; estos son mostrados en forma detallada y respetuosa (esta técnica indirecta de elogio ha perdurado en el tiempo). En el fondo las obras sirven para difundir, justificar y realzar su accionar.
Cayo Salutio (87-37 ane)
Participó desde joven en la actividad política siendo tribuno, posteriormente con el ascenso de César fue nombrado proconsúl en Numandia en donde amasó  una enorme fortuna. Asesinado su protector se retiró de la vida pública para dedicarse a escribir historia”(...)para destacar las cosas que me parecieron dignas de memoria. Tanto mejor, cuanto que mi ánimo estaba libre de esperanza, de miedo y de relación con los partidos políticos”. Este argumento en favor de su objetividad no lo lleva acabo al defender a César atacando a Pompeyo.
Su obra busca mantener la memoria de los hombres virtuosos, tras lo que se oculta su intención de mostrar un pasado ideal que debería repetirse en el futuro. Para él la culpa de todos los males de Roma era el amor al lujo, la riqueza y la corrupción que comienza con la derrota del último enemigo: Cartago.
Marco Tulio Cicerón (106-43 ane)
En su obra “Diálogos del orador” medita sobre la Historia y la tarea del historiador (en un contexto en donde la historiografía que se impone en la de sus enemigos). La  concepción de historia adquiere una profundidad mayor que en sus antecesores: "Testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, mensajera de la antigüedad". Para él el historiador debe escribir verdades, buscar las causas y valorar adecuadamente la relación entre las mismas ("¿Quién ignora que la primera ley de la Historia es que el escritor no diga nada falso, que no oculte nada verdadero, que no haya sospecha de pasión y de aborrecimiento”) . Se puede observar que existe la intención de dar una explicación multicausal de la historia.
La profundidad de las reflexiones de Cicerón sobre la historia no  llegó a generar discípulos. 
*Profesor de Historiología en formación docente
Bibliografía citada
BERMEJO, José- PIEDRAS, Pedro,(1999) Genealogía de la Historia, Madrid, Akal
BOURDÉ, Guy- MARTIN, Hervé, (1992) Las escuelas históricas, Madrid, Akal
CICERON Dialogo del orador
SALUTIO Conspiración de Catilina.

Artículo publicado en El popular. Semanario, Montevideo, 17 de mayo de 2013, N° 225, 3°época

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